Un
homenaje al arte del retablo popular o pintura de exvotos
–llamados así los cuadros y otros objetos
dados en ofrenda por milagros o favores recibidos–,será
inaugurado este miércoles por el Museo Nacional
de Arte, con el auspicio de la Embajada de México
en Bolivia.
La exposición denominada Exvotos contemporáneos-México,
auspiciada por la Embajada de este país, presenta
el trabajo de 41 artistas mexicanos actuales, dedicados
a este arte tan arraigado desde hace siglos en diversos
países latinoamericanos.
“Exvoto es un concepto amplio que abarca desde
ofrendas escultóricas y arquitectónicas
magnificentes”, hasta el modelo más abundante
en el México de hoy: “una obra de pequeño
formato pintada sobre lámina con una leyenda
escrita al pie, llamada cartela, que describe la contingencia
que fue superada por el donante”, precisa Luis
Carlos Emerich.
En
su trabajo “El exvoto religioso y sus opciones
contemporáneas”, que acompaña al
catálogo de la exposición y cuyo simple
título es una síntesis de la propuesta,
este crítico mexicano destaca el hecho de que
a los tradicionales agradecimientos por milagros de
salud, dinero o bienestar general, se han sumado retribuciones
por causas muy actuales.
Incluyen motivos “existenciales, profesionales
y hasta políticos y eróticos, como muestran
muchos de los cuadros presentados por los artistas mexicanos
en esta oportunidad”. Es un “cliché
sentimental profundamente entrañado”, refiere
el crítico.
Pero aunque “ya no suceden los milagros, ni los
poderes de las brigadas celestiales son lo que eran,
sin embargo su necesidad sigue presente y crece al parejo
de la complejidad de un mundo que desvía la fe
hacia los satisfactores materiales”.
Tal es caso de una “cartela”, donde el
agradecimiento se hace en nombre de una pareja de ancianos
beneficiada por el exitoso cambio de sexo del esposo,
o en acción de gracias por la clasificación
de una selección nacional al Mundial de Fútbol.
TRADICIÓN Y MODERNIDAD

Así la exposición reunida y auspiciada
por la Secretaría de Relaciones Exteriores de
México presenta obras recientes que recuperan
la tradición votiva, renovando su valor y vigencia.
“Son 41 artistas con una mirada innovadora y
distinta, con interpretación desde perspectivas
diversas y enriquecedoras, y con una visión contemporánea
de un arte ancestral ingenuo y espontáneo a la
vez”, dice en el mismo catálogo el Subsecretario
mexicano para América Latina y el Caribe, Miguel
Hkim Simon.
Así,
la exposición aborda un género popular
tan antiguo como vivo aun, pero principalmente la actualización
de sus temas y su lenguaje, con artistas que manifiestan
su profundo respeto a las tradiciones, pero también
las expresan con una mirada moderna.
“Es una exposición que prolonga una tradición
entrañable en la idiosincrasia mexicana”
y que al margen de la beligerante discusión sobre
el destino del arte, prefiere identificarse anímicamente
con los artistas anónimos mexicanos que dieron
imagen, a lo largo de cinco siglos, a los avatares de
quienes invocaron a Dios, la Virgen o a los santos y
fueron escuchados y atendidos”.
Anita Brenner, una experta en el México antiguo,
recuerda que el milagro “fue una de las pocas
ideas que el español medieval y su contemporáneo
mexicano pudieron haber discutido sin mayores malentendidos,
pese a que para el español el milagro era un
evento lógico sobrenatural, mientras que para
el mexicano era algo enteramente natural”.
EXVOTOS MEXICANOS
- Exvoto: Don u ofrenda, como muletas, mortajas, figuras
de cera, cabellos, tablillas, cuadros, etc. Que los
fieles dedican a Dios, a la Virgen, o a los santos,
en señal y recuerdo de un beneficio recibido.
Cuélganse en los muros o en la techumbre de
los templos. También se dio este nombre a parecidas
ofrendas que los gentiles daban a sus dioses (Diccionario
de la R. Acad. de la Lengua).
- Para el caso mexicano, exvoto es un retrato del
alma de un pueblo, de sencillez y de fe, donde la
religiosidad se transforma en arte y en tradición;
en México país de grandes sensibilidades
y profundos misterios, el milagro ocurre y el agradecimiento
se produce como en un círculo inagotable.
- Representa una parte intima de las formas sincréticas
de la cultura mexicana. Su color, forma y narración
son parte de esa compleja mirada con que el arte popular
mexicano intenta explicar el mundo.
- Se encuentra en los orígenes de todas las
culturas, siempre vinculados con los rituales de cacería
y de guerra.
- En Mesoamérica sus antecedentes son inmemoriales:
los adoratorios de Huitzilopochtli (dios del fuego
y del sol), de Tláloc (dios de la lluvia),
de Ehécatl (dios del viento), de Tezcatiplipoca
(el espejo humeante) y de las diversas advocaciones
de Quetzatcóatl, eran sitios para las ofrendas
de guerra.
- La transición de la noción de ofrenda
del mexicano a lo colonial, se dio como una mera sustitución
de iconografías (la diosa Tonantzin por la
Virgen de Guadalupe). Todavía en el siglo XVII
las formas de figuración del pensamiento mágico
indígena se “translucían”
en las iconografías cristianas, como los colmillos
de Quetzalcoatl en algunas caras de arcángeles.
(Fuente: Secretaría de RREE de México)
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