A través de la presentación de más de 30 obras podremos apreciar la labor artística del artista a lo largo de cuatro décadas. La muestra incluirá las obras más destacas desde los años 70 hasta el presente.
La obra de Raúl Lara se caracteriza por su vocación de transformación de la realidad a una dimensión onírica y mítica, recuperando el valor estético del “cholo”, el migrante mestizo de la ciudad.
Su pintura expresa claramente la realidad de las ciudades y los entornos recónditos de nuestro país, rescatando la identidad del habitante altiplánico en la calle y sus espacios de sociabilización.
En su pintura figurativa el carnaval y la fiesta con sus costumbres y tradiciones se convierte en composiciones fantásticas, en una combinación de la representación del bien y el mal, lo celestial y terrenal, lo masculino y femenino en una especie de plasmación entre lo carnal y espiritual. Se distinguen las representaciones de figuras aladas, hombres–animales y algunas doncellas, que conviven en escenarios entre lo real y lo fantástico, en un ambiente cromático de formas y escenografías diversas.
La obra con la que se dio a conocer en el medio artístico en los años 70 fueron las recreaciones de los interiores de microbuses. En los 80 introdujo en su obra personajes del carnaval de Oruro –morenos, diablos, chinas supay y otros. En las siguientes décadas se aprecia mayor énfasis en la representación de lo fantástico, así como las referencias a personajes literarios y artísticos. Hacia el 2000 inició una serie en torno al pintor Vincent van Gogh -que aún continúa-, en el que sitúa al artista en entornos y paisajes de su ciudad natal. Sus recientes creaciones escenifican espacios familiares y personajes recorriendo el área rural del país.
Raúl Lara nació en Oruro en 1940. Se inició en los talleres de su hermano Gustavo en Oruro. Viajó a Jujuy, Argentina el año de 1953 donde fue alumno de J.C. Castagnino y Demetrio Urruchia. Fue invitado a Buenos Aires por el poeta Domingo Zerpa para integrarse al movimiento cultural de esa ciudad. Por concurso, el año 1961 obtuvo la beca del Fondo Nacional de las Artes, lo que le permitió lograr culminar sus estudios en la Academia Superior de Bellas Artes “Ernesto de la Cárcoba”. Fue miembro activo del grupo “Espartaco” en Buenos Aires, entre los años de 1959 a 1968.
Su primera exposición la realizó en la Biblioteca Popular de Jujuy. Más de veinticinco exposiciones destacaron su trayectoria entre los años de 1959 y 1968, y fueron muchos los galardones recibidos: el año de 1955 obtuvo el Primer Premio de Acuarela Municipal de Buenos Aires, Argentina; en 1961, el Tercer Premio del Salón Municipal E. Sivori de Buenos Aires y en 1971, el Primer Premio Provincial F. Otero de Jujuy, Argentina.
En 1977 su obra y trayectoria fue reconocida ampliamente en nuestro país. Habiendo participado en el Salón Municipal de Cochabamba ganó un Primer Premio, el mismo año obtuvo el Primer Premio de la II Bienal de Arte INBO y el Primer Premio del Salón Pedro Domingo Murillo.
Su destreza en el dibujo y amplia habilidad en las diferentes técnicas pictóricas le permitieron, a lo largo de cuatro décadas, expresar su visión sui generis del país -la que ha quedado inscrita en el arte boliviano-, convirtiéndolo en uno de los principales referentes de la pintura del último tercio del siglo XX.
La Paz, 17 de Enero de 2008
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