|
La exposición, presenta un conjunto de obras, que se materializan en paisajes, ramas de árboles y animales de calidad fotográfica, contrapuestos en superficies metálicas, como queriendo reflejar la soledad de lo orgánico que se abre paso en el espacio de una realidad, fría y extraña, como surcos bifurcados que nacen en la intimidad de la artista.
Los contrastes y la dualidad son una constante, el encuentro de la luz y las sombras, la materialidad y la espiritualidad, el encuentro de la tierra con el cielo, la vida contra el metal, están presentes en la obra de Karine de manera sugerente. La combinación de óleos y pan de aluminio o cobre, logra un efecto misterioso y mágico que refiere de un modo sutil a una múltiple remembranza.
La primera, es el empleo de dorado a la lámina del periodo Barroco en la América virreinal en el que se construyeron los grandes retablos recubiertos de láminas de oro y plata queriendo reflejar la gloria celestial y se brocatearon con estos metales las vestimentas de vírgenes y santos. En este caso los cielos de plata de Karine albergan la vida amenazada como en un reducto sagrado. Un segundo referente son los íconos del arte bizantino y de las iglesias ortodoxas rusas y griegas en los que el oro suele recubrir el espacio y la figura dando paso escasamente a las carnaciones del rostro y las manos y toda su influencia en el arte barroco francés del cual se ha nutrido la artista. En todo caso el metal dorado y plateado ha tenido en las culturas siempre un sentido de esplendor divino y exaltación del poder, tanto en la América precolonial como en las culturas del oriente o la cultura occidental. La propuesta de contrastar imágenes de calidad fotográfica de árboles retorcidos y truncados, girasoles o animales domésticos en estos fondos metálicos abre un abanico de lecturas desde un mundo posmoderno en el que múltiples realidades conviven y la divinidad pasea por lo cotidiano.
Karine Boulanger nació en Beirut en 1963, su formación artística, inicialmente fue con Gonzalo Rodríguez en nuestro país y posteriormente, en la Escuela Nacional Superior de Bellas Artes de París con Leonardo Cremonini, que le permitió desarrollar un estilo íntimo, que se plasma en lecturas simbólicas y metafóricas de la realidad vivida y en la búsqueda permanente de medios de expresión alternativos.
La muestra permanecerá abierta al público en las Salas Temporales de Museo Nacional de Arte (c. Comercio y Socabaya) hasta el domingo 10 de agosto del año en curso.
La Paz 8 de julio de 2008
AGRADECEMOS SU GENTIL DIFUSIÓN
|