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Durante esta ceremonia se presentará al artista Grover Choque y su obra Ganadora del Concurso de Escultura “Pepino de Oro”, lanzado el pasado año por el Museo Nacional de Arte y Asociación de Comparsas del Carnaval Paceño, con el fin de promocionar los valores culturales tradicionales relacionados con los festejos del año del Bicentenario de la Revolución del 16 de julio de 1809 y la celebración del Carnaval Paceño 2009.
De igual forma se inaugurará la muestra Colectiva “Carnaval Paceño”, compuesta por una veintena de obras, inspiradas en los personajes y costumbres en torno a esta fiesta; entre los artistas que participarán de esta exposición podemos mencionar a: Gonzalo Condarco, Edgar Arandia, Miguel Burgoa, Reynaldo Chávez, Javier Fernández, Silvia Peñaloza, Mamani Mamani, Julio César Tellez, Gustavo del Río, Freddy Blanco, Alberto Medina y Max Aruquipa.
A propósito de la muestra y de sus principales personajes, como el Pepino y el Ch´uta, el Director del Museo Nacional de Arte, Edgar Arandia Quiroga, afirma:
El origen del Pepino se pierde en la nebulosa tradición oral del siglo XIX. A decir de Paredes Candía, los pepinos tuvieron origen en los salones de criollos elegantes y “…de allí descendió socialmente, siendo en una época preferido por llaucheros, matarifes llamados en aimará Kjuchi-karis, waca-karis”. En nuestra sociedad, que mantenía los barrios de indios y cholos y blancos y criollos, el pepino era considerado solo del bajo pueblo, pero poco a poco fue seduciendo, con su mezcla de polichinela europeo, de chuta y kusillo, a todos los habitantes de la urbe paceña.
Es un personaje híbrido que demuestra la apropiación indígena de las expresiones europeas y su adaptación y adopción para sus expresiones, que tienen una estrecha relación con los ritos agrícolas. Así, el Carnaval Paceño tiene una vinculación con el Anata aymara que en su traducción significa tiempo de jugar, siendo los frutos de la época, como la lucma y el durazno, alineados en unos aparatos colgantes, los “ juguetes” con los que se golpean y arrojan confites multicolores, al mismo tiempo. Este aparato fue reemplazado por la Matasuegra o antes el Chorizo, una suerte de embutido con medias femeninas, que portaba el pepino, asimismo el acto de echar confites a las personas, era a la vez una manera de agradecerle con dulce a la Pachamama por sus frutos, ahora reemplazada por la mixtura multicolor y antaño, la harina. El acto de chauchitar o arrojar monedas al grito de - ¡Pepino chorizo, sin calzón, chauchita! chauchita! es el rito reproducido durante las fiestas del Carnaval.
El Ch´uta, el Kusillo hablan con voz de falsete, el Pepino heredó estas características, como también en su traje se evidencian los tres cuernos que habitualmente orlaban la máscara del kusillo, aunque ahora pueden verse algunas modificaciones.
El kusillo es el símbolo de la alegría, la travesura, deriva de la raíz aymara kussi = alegría, dicha. En sus movimientos imita al mono, movimientos que también los ejecuta el Pepino, personaje que, de muchas maneras, es el referente inmediato para constatar una forma de mestizaje en el que se interpolan las cosmovisiones indígenas con la influencia urbana.
La riqueza de sus contenidos simbólicos lo convierte en un personaje paradigmático de la cultura paceña y nacional, y esta es una ocasión inmejorable para mostrarlo en todo su esplendor estético popular.
La exposición mostrara también diversos Trajes de Ch´utas, que a lo largo de los años han ido cambiando sin dejar de lado su particularidad.
La muestra permanecerá abierta al público en el Patio de Cristal del Museo Nacional de Arte (Comercio y Socabaya) hasta el 25 de febrero del año en curso.
La Paz, 29 de enero de 2009
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