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EL MUSEO NACIONAL DE ARTE PRESENTA LA MUESTRA RETROSPECTIVA DE HOMENAJE A MARIA ESTHER BALLIVIAN – UNA EXPRESIÓN DE LIBERTAD EN EL BICENTENARIO DE LA PAZ


El Museo Nacional de Arte, rinde su homenaje a la artista María Esther Ballivián, con la Muestra Retrospectiva - Una expresión de libertad en el Bicentenario de La Paz, la que será inaugurada el día viernes 5 de junio, en las salas de exposición de su segunda planta.

Maria Esther Ballivian

 

Maria Esther Ballivian - Coloquio 1975

 

Maria Esther Ballivian

 

Maria Esther Ballivian

 

Maria Esther Ballivian

La muestra retrospectiva que será inaugurada a partir de las 19:00 horas y que permanecerá abierta al público hasta el 31 de julio del presente año, presentará una importante colección de más de 100 obras, realizadas en diferentes técnicas y materiales, provenientes en su mayoría de colecciones privadas que reflejan su labor prolífica en la pintura, el grabado y el dibujo.
María Esther Ballivián una de las artista que más se identifica con el pintor lituano Juan Rimsa, de quien durante 1945 y 1950 fue su alumna, y con quien adquirió una sólida maestría en el dibujo, el color, la composición y sobre todo en la disciplina y laboriosidad que implica tomar el arte de la pintura como oficio. Los cuadros de esa época reflejan, indudablemente, la influencia de Rimsa, pero ya se advierte en ellos la fuerte personalidad de María Esther y esa extraordinaria combinación de fuerza y de delicadeza que habría de caracterizar los cuadros de toda su producción posterior sin importar la técnica o el estilo que ella eligiera.

El arte de María Esther Ballivián para ser comprendido en todo su valor debe verse en conjunto, es decir, como la obra de una vida y no con el fragmentario criterio de tomar en cuenta solo algunas de sus obras. Vista así, la magnífica obra de esta pintora boliviana, adquiere una dimensión verdaderamente importante y lo que es más, significativa para los jóvenes artistas en formación, la obra de María Esther Ballivián adquiere entonces un carácter didáctico además de su extraordinario valor plástico.

Se puede afirmar con toda sinceridad que la vida de esta pintora ha sido desde sus inicios hasta su prematura desaparición una constante búsqueda de la perfección técnica y de la expresión creadora original. Una breve revisión de los distintos períodos por los que discurrió su pintura nos demostrará que la afirmación anterior es rigurosamente exacta.

De 1950 a 1954 se produce un fecundo período en el que, libre ya de la influencia de Rimsa, María Esther Ballivián comienza a encontrar su propia personalidad y su propio modo de expresión plástica. Preocupada por el momento de transformaciones sociales por el que pasaba Bolivia en ese período, vuelca su propia sensibilidad social a sus lienzos, pintando manifestaciones callejeras y escenas donde su preocupación por el destino del pueblo boliviano se pone de manifiesto.

En 1954 viaja a Chile donde permanece hasta 1957, trabaja allí con Nemesio Antúnez y el grupo de artistas que rodeaba a ese magnífico pintor latinoamericano. María Esther estudia grabado, una técnica que habría de cultivar casi sin interrupción a lo largo de su vida y que le depararía grandes satisfacciones gracias a su firme dibujo y el dominio completo del oficio del grabado. Sin embargo, no por ello abandona la pintura, sus óleos de esa época demuestran la adquisición de un estilo muy interesante, un cubismo representativo que interpreta el paisaje campestre y urbano en Chile, mediante un brillante colorido y un dibujo enmarcado en una geometría simplificada pero fuertemente descriptiva. María Esther pinta en Chile vendedoras de mercado, cestas de mimbre, fruta y sobre todo pinta el color y la atmósfera del Chile Central. Particularmente Santiago y Valparaíso.

El próximo período de su pintura tiene lugar en París, donde trabaja de 1957 a 1960. María Esther aprovecha su permanencia en París para perfeccionar sus estudios de grabado y lo hace con William Haiter, también trabaja en el taller del pintor Göetz. No contenta con ello estudia como alumna libre en la Academia De La Grande Chaumiere. Su preocupación principal en esa época es la de interpretar la luz más bien que la forma, su pintura hasta entonces claramente representativa adquiere una dirección muy decidida hacia el arte abstracto. Para entonces, María Esther Ballivián es ya una artista totalmente lograda y cuyo talento se despliega brillantemente en sus lienzos y en sus grabados. El Café Dôme que anualmente exhibe la obra de unos pocos artistas jóvenes escoge a María Esther en 1959 junto con un puñado de otros artistas para exponer su obra, de entre más de setecientos pintores. Su obra también es elegida para el Salón de Realité Nouvelle, en grabado.

Regresa a Bolivia en 1960 donde permanece hasta 1963, éste es un período de intensa búsqueda en el significado de la forma y del color gris. Su pintura adquiere una profundidad alucinante, pinta bodegones en sutiles grises, el dibujo de los cuales ha sido llevado a una máxima simplificación a objeto de que, tanto dibujo como color, lleven su mensaje más bien por insinuación que por despliegue.

En 1963 regresa a París por un año y trabaja en el taller de Henri Buisse, donde continúa profundizando su pintura abstracta y su sentido tan personal del color, es en éste período en el que su preocupación por el dominio de la técnica sobrepasa en parte su deseo de expresión personal.

Regresa a Bolivia en 1964 para quedarse, hasta su infausta muerte en 1977, quizás la prueba del tiempo es la más categórica para cualquier producción humana. Hoy, a treinta y dos años de su muerte, podemos afirmar que el trabajo de María Esther Ballivián sigue teniendo la misma capacidad de conmover y generar admiración por la sencillez y contundencia de su factura.

 

DATOS BIOGRÁFICOS

María Esther Ballivián nació en La Paz, el 13 de junio de 1927 hija de Rafael Ballivián y Rosa Iturralde fue bautizada con el nombre de Esther Antonia. Empezó a pintar a los siete años. Su abuela paterna y primera maestra fue Elisa Rocha de Ballivián, una de las artistas más representativas de principios del siglo XX. Posteriormente, ya joven, realizó estudios en La Academia Nacional de Bellas Ares “Hernando Siles” de La Paz y en la Escuela Superior de Bellas Artes de Lima. Entre 1947 y 1949, año en el que contrajo matrimonio con el arquitecto Luís Perrín Pando, trabajó en el taller del maestro lituano Juan Rimsa. En 1954, viajó a Chile donde trabajó en el “Taller 99” dirigido por Nemesio Antunez. Entre 1957 y 1960, permaneció en París donde complementó su formación  en el Taller 17  del Maestro William Hayter, uno de los más reconocidos grabadores, asistió también a  la Academia de la Grande Chaumiere y trabajó en el Taller particular de Henrí Goetz. Finalmente en 1963 Estudió grabado en el Museo de Arte Moderno de Río de Janeiro.

En 1963, volvió al país y se hizo cargo de las cátedras de pintura y grabado en el Departamento de Artes de la Universidad Mayor de San Andrés del que fue Directora.

ACTIVIDADES PARALELAS

En el marco de esta Muestra de Homenaje, el Museo Nacional de Arte, ha preparado un Conversatorio sobre la vida y la obra de la artista, el mismo se realizara el día jueves 18 de junio a partir de las 19:00 horas y contara con la participación de artistas y amigos que conocieron del trabajo que en vida realizo Maria Esther Ballivián.

La Paz, 2 de junio de 2009

AGRADECEMOS SU GENTIL DIFUSICIÓN

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Museo Nacional de Arte - 2004