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El Museo Nacional de Arte, presenta la Muestra de Homenaje a Arturo Borda – el ajayu de Chukiyawu Marka


El Museo Nacional de Arte, en Homenaje al Bicentenario de nuestra ciudad, presenta la muestra Borda – el ajayu de chukiyawu marka, compuesta por las piezas donadas por la familia Servant y obras de colecciones públicas y privadas.

Arturo Borda - Diana

 

Arturo Borda

 

 

Arturo Borda - Padres

 

Recordemos que gracias a gestiones realizadas por la actual Dirección del Museo Nacional de Arte, y el apoyo de nuestra Embajada en Francia, se consiguió la donación de dos  cuadros y una treintena de dibujos, del artista nacional Arturo Borda.

Nuestra Embajadora en Francia, Luzmila Carpio, en comunicación oficial remitida al Museo Nacional de Arte, dio a conocer que en acto especial realizado el martes 28 de Abril en nuestra Embajada con sede en Paris – Francia, la familia francesa Servant, hizo entrega de las obras a nuestra representación diplomática, para su posterior traslado a nuestro país.

La familia Servant, de nacionalidad francesa, con gran desprendimiento, amistad y cariño que siente por Bolivia, decidió donar estas dos obras: “Dialogo de Cronos con la muerte” y “Diana cazadora”; más una treintena de dibujos preparatorios y apuntes de obras capitales de la producción de Borda, como el “Triunfo del Arte” entre otros.

Dichas obras, que retornaran al país, después de más de cuarenta años, formaran  parte de la muestra a ser inaugurada en nuestro Patio de Cristal el próximo jueves 30 de julio a las 19:00 horas.

 

ARTURO BORDA
La Paz, 1883 - 1953

Arturo Borda, pintor autodidacta cercano al Simbolismo de  gran valor y poco reconocido en vida. Poseedor de una gran fuerza expresiva y originalidad.  Empezó a pintar en 1899. Presentó una exposición de pintura en el Círculo de Bellas Artes de La Paz en 1919. Realizó catorce exposiciones en La Paz y una en Uyuni. En Buenos Aires expuso en 1919 y 1950.  Su obra está representada en museos de La Paz y en colecciones privadas.

Aunque tuvo una producción prolífica, fue un artista incomprendido en el medio artístico local. Sin embargo, más allá de nuestras fronteras, su obra logró reconocimiento. Vendió un cuadro en vida, El Yatiri de 1918,  y con ese dinero pudo viajar a Buenos Aires, donde expuso 78 lienzos, recibiendo críticas muy elogiosas.  La obra Retrato de mis padres fue destacada en la revista de The New York Times por John Canaday, uno de los críticos más importantes de la época, quien la calificó como “una de las obras más significativas del arte latinoamericano”. Los últimos años de su vida los pasó en la miseria y sólo después de su muerte su trabajo fue reconocido con exposiciones retrospectivas y de homenaje.

Hoy en día su obra es ampliamente reconocida por su expresividad y carácter simbolista con los que ha logrado reflejar sus particulares ideas sobre el arte y la vanguardia, cuestionar la sociedad paceña de la época y por su aproximación existencial hacia el oficio artístico en Bolivia.  Su trabajo simbolista está influenciado por elementos locales como el Illimani, la kantuta y la estética paceña de la primera mitad de siglo, entre otros.

Borda no solo se dedicó a la pintura, también fue un activista político e incursionó en la literatura con su obra El loco, que fue publicada después de su muerte y actualmente es considerada como una de las obras cumbres dentro de la literatura boliviana.  La única edición de esta obra está hoy agotada y es altamente cotizada por especialistas y coleccionistas.

Los padres

Su obra Los Padres constituye un ejemplo extraordinario de la elaboración poética y del retrato modernista. Como tal fue mostrado, por  el crítico norteamericano, John Canaday, en una exposición dedicada al arte latinoamericano auspiciada por las universidades de Yale y Texas y se publicó en la portada de la Revista The New York Times en 1965, con un artículo en que se la califica como la obra más importante de la pintura latinoamericana en su género. Este descubrimiento, despertó el interés sobre la vida y obra del autor, catorce años después de su muerte. Borda fue un apasionado por el género del retrato y produjo una gran cantidad de obras relacionadas a su familia y  otra serie de personajes de la época. En los retratos de Borda se hizo presente el pensamiento moderno y el quiebre con la tradición mimética  del retrato para convertirse en un producto elaborado por la sensibilidad del autor.

El cuadro involucra desde su concepción del espacio una cuidadosa construcción de significados en la que la porción mayor superior alberga un jardín en el que se destaca la representación de la progenie (entre ellos el propio pintor), representando el futuro, mientras que en la menor se asientan los padres, refiriendo las raíces y el nacimiento del  árbol que cobija la escena y a la vez refiere por un lado al árbol que protege y da vida pero también al tronco que se ramifica en una referencia al árbol genealógico.  Verticalmente los cuadrantes de la izquierda están reservados a la madre refiriendo el mundo íntimo y los valores fundamentales de la familia que quedan expresados también en la Biblia, el rosario y la Kantuta que sostiene entre las manos mientras que los cuadrantes de la derecha más relacionados a lo público se reservan al padre que sostiene en la mano otra Kantuta reivindicando el valor de la nación.

Arturoo Borda -  Diálogo

La Paz, julio de 2009

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Museo Nacional de Arte - 2004