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Otra de las grandes colecciones con que cuenta el Museo Nacional de Arte es la colección de arte contemporáneo. En ésta se reúnen obras de artistas que trabajaron en el país durante la primera mitad del siglo, del grupo conocido como la generación dei 52, y de los creadores jóvenes que representan al arte actual boliviano, así como un importante conjunto de obras de artistas latinoamericanos.

El triunfo de la naturalezaDe la primera mitad del siglo XX son dos los pintores que cambiarán el curso del arte boliviano: Cecilio Guzmán de Rojas y Arturo Borda. El primero, nacido en Potosí, es el más alto representante de la pintura indigenista, recuperando la estética de lo indígena para incorporarla definitivamente al repertorio artístico. Existen en el museo varias obras que marcan hitos en su pintura, como El triunfo de la naturaleza, considerada su máxima creación artística, el lienzo de grandes dimensiones Figuras, y otros dibujos y pinturas con paisajes andinos. Arturo Borda, paceño, influido por el simbolismo pictórico y por la literatura modernista de su época, plasma constantemente la imagen del Illimani y el entorno de la ciudad de La Paz; obras como El Edén y Paisaje y montañas muestran su calidad artística.

Contemporáneos son Jorge de la Reza (1901-1958), presente en el museo con un pequeño temple de delicadas líneas preciosistas, y el lituano Juan Rimsa (activo en Bolivia entre 1937-1950) que, si bien sigue la línea de Guzmán muestra una estilización de cierto tono europeo.

A partir del año 1952 se produce un resurgimiento pictórico que se define a través de dos corrientes: los pintores sociales, identificados con los ideales políticos nacionalistas y que recurren generalmente a la pintura mural, representados por Alandia Pantoja en La Paz y Solón Romero con el grupo “Anteo”, en Sucre, formado por figuras de la pintura boliviana como Gil Imaná y Lorgio Vaca (el museo cuenta con obras de estos artistas); y los pintores denominados abstractos, que crearon una escuela nacional de alta significación, tanto en obras de inspiración nativa como en composiciones abstractas, que proponían la expresión del arte nacional a través de formas occidentales. La representante máxima de esta tendencia es María Luisa Pacheco, cuya pintura sintetizó los nevados y montañas que dominan el paisaje andino. Pertenecen a este grupo Alfredo La Placa, Óscar Pantoja, Da Silva y otros. En la misma línea no realista pero con muy poca expresión en el país, Cesar Jordán y Ruddy Ayoroa trabajan el arte cinético.

Enriquecen la colección obras de consagrados artistas que surgen en los años sesenta y setenta, entre los que se encuentran Enrique Arnal, Luis Zilvetti y Ricardo Perez Alcalá, este último importante acuarelista que capta la realidad menuda y cotidiana, con un arte que ha trascendido las fronteras, y los hermanos Gustavo y Raúl Lara, quien adopta el realismo mágico a través de la máscara, las fantasías eróticas y el folklore.

Achachicala 130Una nueva generación es la de los críticos de la realidad, artistas como Roberto Valcárcel, Gastón Ugalde y Efraín Ortuño, que con propuestas nuevas desarrollan su arte. Y de la última generación o “arte joven con nuevas propuestas” hay en el museo obras de Ángeles Fabbri, Keiko González, Fabricio Lara, Patricia Mariaca, Guiomar Mesa y varios otros que sin duda destacan y son actores del desarrollo del arte boliviano. Todos estos artistas y muchos otros se encuentran representados en el museo.

La colección de Pintura Latinoamericana se inicia en 1964 gracias a la donación de un numeroso grupo de pinturas que hizo el Sr. Joseph Cantor, norteamericano de procedencia, al Museo Nacional de Arte. Esta colección, única en el país, cuenta con significativas obras, entre las que se encuentran de los cubanos Portocarrero y Cundo Bermúdez, de José Luis Cuevas (México), de Abularach y de otros reconocidos autores. A esta colección se sumaron posteriormente obras de pintores brasileños como Portinari, Mabe, Volpi y Di Cavalcanti. El conjunto se amplía con la inclusión de obras de Pérez Celis, argentino, y de los peruanos Szyslo y Pimentel. Esta colección la forman artistas que hoy ocupan los primeros lugares en la pintura latinoamericana y han trabajado en la recuperación de una identidad que, lejos de un folklorismo de anécdota, muestra la realidad latinoamericana con sus múltiples facetas. Su valor artístico permite actualmente a nuestros jóvenes colocar el arte boliviano en el contexto de la plástica latinoamericana, valorando un arte que se integra.

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