La rica colección
de pintura virreinal muestra ejemplos que vienen desde el
siglo XVI, con obras europeas que llegaron a esta parte de
América como las tablas y cobres de la escuela flamenca.
De esta temprana importación de obras a la zona andina,
el museo atesora un buen número de piezas, entre las
que sobresale una bellísima tabla de la Adoración
de los pastores del pintor manierista Pieter Aersten (1507-1575).
Atribuidas a Martín de Vos (1532-1603), uno de los
últimos manieristas de Amberes que influyera notoriamente
en América, existen dos planchas de cobre, con temas
de la Circuncisión y la Inmaculada, y, del taller de
Rubens (1577-1640), una pequeña tabla, posiblemente
un boceto del lienzo Última Comunión de san
Francisco que pintara este maestro en 1619 y que hoy se encuentra
en el Real Museo de Bellas Artes de Amberes.
Entre
otras significativas obras europeas se cuenta con una Sagrada
Familia, de Luca Cambiasso (1527-1586), importante pintor
italiano que trabajó para Felipe II en el Escorial
(España); un magnífico cobre de San Jerónimo
de Girolamo Mucciano, artista también italiano de tendencia
manierista, y una preciosa obra de La Virgen alimentando al
Niño de escuela florentina de fines del siglo XVI.
Se incluye en este grupo un cobre de pequeñas dimensiones
de la escuela hispanoflamenca de principios del XVII. Este
conjunto de obras es apreciado no sólo por su calidad
artística, sino también por su alto valor histórico,
al ser parte de las primeras obras que llegaron en el Nuevo
Mundo hasta la zona andina, siendo los primeros ejemplos que
influirían en el arte de las tierras conquistadas y
en la implantación de la nueva religión.
Si bien durante
el siglo XVI y principios del XVII circularon por la Audiencia
de Charcas —hoy Bolivia— numerosas pinturas y
grabados flamencos que sirvieron de modelo, fue sin duda la
llegada de pintores europeos la que marcó el camino
por el que seguirían las artes durante la época
virreinal. Entre los más importantes están tres
maestros manieristas italianos que trabajaron en el virreinato
peruano, de los cuales sólo el jesuita Bernardo Bitti
(1580-1610) pasará a la zona andina cumpliendo encargos
de su orden, iniciando el manierismo en Charcas; de su mano,
el museo posee una delicada Virgen y el Niño, que muestra
su estilo en la idealizada belleza de sus personajes. De otro
pintor flamenco, Diego de la Puente, también jesuita,
se cuenta con un magnifico San Miguel Arcángel y un
San Feliciano firmado en 1634, obras tenebristas y de movimientos
ya barrocos.
Hacia 1640 se hace evidente la influencia del barroco español
en el virreinato, especialmente con la llegada de varias obras
de Zurbarán y otros maestros peninsulares. De esta
nueva tendencia, se encuentra en el museo el lienzo la Visión
de la Cruz del pintor español Francisco López
de Castro, que trabaja en Charcas entre 1663 y 1684 en una
serie de pinturas de franca influencia murillana.
La
intensa producción artística que se desarrolla
en la Audiencia de Charcas, tanto en centros de importancia
política y económica como la Villa Imperial
de Potosí o Chuquisaca, capital de la Audiencia, como
en zonas con alta densidad indígena como el Collao,
permite identificar claramente tres estilos: el renacimiento
—con su influjo manierista—, el barroco y la escuela
mestiza. De la primera tendencia se destaca el pintor Gregorio
Gamarra, seguidor cercano de Bitti, que trabaja en los conventos
franciscanos de Potosí, La Paz y Cuzco entre 1601 y
1642. Los lienzos como Epifanía y Cristo Crucificado,
hoy en el museo, son ejemplos de la etapa en que Gamarra se
ve fuertemente influenciado por el tenebrismo. Corresponde
también a esta etapa la obra Virgen de Peñas,
del pintor Matías Sanjinés, fechada en 1619.
TVA
|